Muro de la vergüenza de IsraelIsrael se anexiona la Palestina "útil"

El nuevo muro de la vergüenza

Juan Agullo

10 de agosto del 2003

 

El Muro de Berlín separó dos mundos durante la guerra fría: cayó en 1989. Hay muros que todavía se mantienen en pie: el de la frontera norte de México, el de la isla de Chipre o el del Sahara marroquí. Los israelíes están construyendo otro en la Palestina ocupada. ¿Una iniciativa de paz?

CUANDO JOHN F. KENNEDY VISITO BERLIN –en 1963– dijo sentirse berlinés. Acababa de contemplar el “Muro de la Vergüenza”, el que durante 28 años separó al “mundo libre” del bloque soviético… ¿Qué diría George W. Bush si, 40 años después, viajara a Palestina? Israel acaba de rodear Cisjordania con un muro tres veces más alto y dos veces más ancho que el de Alemania. Vallas electrificadas, alambre de espino, focos de alto poder, sensores de última generación, fosos, trincheras, torreones de vigilancia, perros adiestrados y toneladas de concreto acentúan el ghetto en el que se ha convertido Palestina.

Estamos ante la culminación de un viejo sueño del actual primer ministro israelí, Ariel Sharon. Cuenta el nieto del ex primer ministro británico Winston Churchill que cuando en 1973 (tras la Guerra del Yom Kipur, seis años después de que Israel se apoderara de los Territorios Ocupados) preguntó que cómo le harían para entenderse con los palestinos, el actual jefe del ejecutivo israelí respondió: “Haremos una torta con ellos [N d T: los palestinos] instalaremos asentamientos judíos en Cisjordania y Gaza durante los próximos 25 años y ni Naciones Unidas ni Estados Unidos ni nadie podrá impedirlo” (www.fmep.org).

Desde entonces 31milviviendas ilegales han sido construidas en los Territorios Ocupados: unos 400 mil ciudadanos israelíes viven en suelo palestino. Su presencia ha dado carácter permanente a la ocupación y ha fragmentado Palestina aislándola, no sólo de Israel, sino del resto del mundo –árabe y no árabe. La viabilidad económica de la zona ocupada no existe. En los hechos, los israelíes, controlan la parte “útil” de Gaza y Cisjordania. El resto –administrado por la Autoridad Nacional Palestina, ANP– estarían dispuesto a cederlo como base para un futuro Estado árabe tan independiente como inviable.

Uti possidetis iuris
Más allá de proyecciones a largo plazo, la construcción del Muro de Palestina responde a una sola razón: la metodología de las negociaciones de paz de Campo David celebradas en 2000. Su principio fue tan claro como antiguo: el Uti possidetis iuris (“Según lo que poseáis”: base jurídica a partir de la cual –luego de la Independencia de España– se trazaron las fronteras interiores de América Latina). En Medio Oriente todo queda como está. Del hecho se pasa al derecho o –expresado en palabras del ex presidente estadunidense Bill Clinton– “lo que es judío será israelí y lo que es árabe, palestino”.
La primera consecuencia del fracaso de las negociaciones de paz de Campo David apenas tardó unos meses en llegar: en septiembre de 2000 estalló la Segunda Intifada o rebelión popular palestina contra la ocupación israelí. Conviene recordar el motivo: la provocadora visita del por entonces líder de la oposición israelí, Ariel Sharon, a la Explanada de las Mezquitas de Jerusalén –un lugar santo del Islam. Desde entonces 3mil personas (en su mayoría, civiles) han muerto víctimas de la violencia: 2 mil 300 palestinos (76%) y 700 israelíes (23%). ¿Los desencadenantes de la violencia fueron casuales o intencionales?

Nunca se sabrá. No podemos remitirnos más que a los hechos: desde 1991, Israel, ha construido una tercera parte de sus colonias en los Territorios Ocupados. Da la impresión, pues, de que existe una relación directa entre el principio metodológico de las negociaciones de paz en general –y de las de Campo David en particular– y la instauración de una especie de derecho de conquista que, al ser tolerado por la comunidad internacional, terminará colocándola frente a hechos consumados ¿Qué hubiera pasado si, en 1991, el mundo hubiera aceptado la invasión de Kuwait por parte del Irak de Sadam?

¿"Paz por territorios"?
La primera cuestión que plantea la construcción del Muro de Palestina tiene que ver con una contradicción manifiesta: ¿si la excusa del “Plan unilateral de separación” (eufemismo israelí para hablar del Muro) es la seguridad por qué, intramuros, quedarán 290 mil palestinos? Dicho de otro modo: ¿por qué el Muro no es contiguo a la frontera con Palestina sino que se introduce en los Territorios Ocupados? Si el principio de las negociaciones de paz israelo–palestinas (1991–2000) era “Paz por territorios”, ¿porqué Israel se está anexionando –por la vía de los hechos consumados– 10% de la Cisjordania ocupada?
Segunda cuestión: el Muro mide ocho metros de alto por dos de ancho. En paralelo, del lado palestino, transcurre un foso de cuatro metros de hondo. Al otro lado hay una carretera permanentemente vigilada por patrullas del ejército israelí. Tanta infraestructura se ve aderezada por toda suerte de adelantos tecnológicos utilizados para vigilar cada milímetro de la que Israel pretende que sea su “nueva frontera”. La construcción de cada kilómetro de Muro (serán cerca de 200) cuesta un millón de dólares. ¿Se han generado intereses inmobiliarios internacionales que, de otro modo, se hubieran dirigido a la reconstrucción de Palestina?

Más aún, ¿quiénes son los beneficiarios reales de la construcción del Muro? En las últimas elecciones israelíes (celebradas enenero de este año) la prensa destapó diversos casos de corrupción. El más sonado fue el protagonizado por Yilad, hijo menor de Ariel Sharon... Cuestión de lógica: ¿Se preocupan los responsables políticos y militares israelíes por la paz y la seguridad de su país o por lucrar a costa de los palestinos expropiados sin indemnización? Más específicamente: ¿quiénes serán los propietarios nominales del 10% de Cisjordania que, tras la terminación del Muro, quedará bajo control israelí?

¿Hacia un Estado palestino?
Las consecuencias inmediatas de la construcción del Muro de Palestina se dejarán sentir a ambos lados. Del lado israelí frisarán el absurdo: 70 mil palestinos quedarán en situación “ilegal”. Correrán el riesgo de ser deportados de su propio país. Ya no hay salida legal: recientemente la Corte Suprema israelí bloqueó la posibilidad de que los palestinos absorbidos por el expansionismo israelí se nacionalicen. Un millón de ellos ya son israelíes y su crecimiento demográfico preocupa a los judíos. Darle a la nacionalidad un tinte étnico–religioso ¿no es una forma de xenofobia? ¿y de integrismo?
Del otro lado la situación no es mucho mejor. Muchos pueblos palestinos perderán la mayor parte de sus tierras comunales, de sus acuíferos y por supuesto, su libertad de movimiento. El Muro incrementará el desempleo, la inflación y por ende, empeorará el poder adquisitivo. Actualmente, en muchos pueblitos, sus habitantes ya no pueden pagar impuestos. Como consecuencia de ello, los municipios, se ven en la imposibilidad de pagar sus cuentas de luz, agua, teléfono, gas, etcétera. Las compañías suministradoras de dichos servicios públicos –en su mayoría israelíes– están suspendiendo el servicio ¿No hay alternativa?

De no haberla el empobrecimiento y la dispersión del pueblo palestino constituirán el resultado más directo de la construcción del Muro: una política deliberada de subdesarrollo. Teniendo en cuenta que la pobreza genera violencia, ¿se tratará también de una política deliberada de inseguridad? En estas condiciones ¿resulta realista hablar de un Estado palestino? Más aún, ¿de qué tipo de Estado palestino estamos hablando?

Última cuestión: las excavadoras israelíes destruyen propiedades palestinas para construir un Muro de segregación. Hay quien habla de invertir los términos si se quiere alcanzar la paz. ¿Realismo?


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