Padre Luis BarriosLa aberración del cristianismo sionista

Padre Luis Barrios

19 de junio 2003

 

Yo soy fiel creyente de que los asesinatos
selectivos y los bombardeos indiscriminados del
gobierno de Israel contra la población civil
Palestina son acciones terroristas. De la misma
manera, también creo que, los asesinatos de
ciudadanos/as civiles israelitas por grupos
palestinos son acciones terroristas, que cuestionan
la calidad y el compromiso revolucionario de un
movimiento de liberación. Me parece, como punto de
partida, que un análisis que utilice el sentido
común nos puede ayudar a comenzar a resolver este
asunto, partiendo de la creencia de que esta
situación es compleja. Israel tiene todo el derecho
a existir como un estado independiente y soberano, y
toda política anti-judía o anti-israelita debe ser
condenada. Debemos entender que cualquier idea o
acción de eliminar a Israel como pueblo libre y
soberano, es una actividad terrorista. O sea,
condeno el anti-semitismo.
Pero por otro lado, la realidad nos
demuestra que tenemos a un país, Palestina, ocupado
militarmente por Israel hace 35 años. Israel le
controla todo: los recursos de agua potable; dónde
pueden construir viviendas; en dónde pueden comprar;
cuándo ir a sus lugares de adoración, a los centros
de servicios médicos, a los centros de trabajo, a
los centros educativos. O sea, para que el pueblo
palestino pueda moverse en ciertos lugares –en su
propio territorio– tiene que pedir permiso al
gobierno de Israel. Un ejemplo denigrante son los
puntos de inspecciones israelitas, los cuales tienen
como intención el humillar, mortificar, rebajar,
denigrar, deshonrar y ofender al pueblo palestino.
Estas acciones son parte de la guerra sucia,
colonialista e imperialista de Israel. Además de
todo este espectáculo opresor, cuantas veces a
Israel se le antoja, invade los territorios
palestinos, mistificando sus crímenes de guerra e
idolatrando su pillaje. La penosa realidad es que
Israel tiene una ocupación militar, económica,
política, y cultural contra el pueblo de Palestina.
Yo me pregunto, ¿qué se supone que el pueblo de
Palestina haga ante semejante terrorismo? Por esto,
la necesidad de reconocer que Palestina es un pueblo
que sigue luchando por su descolonización e
independencia. Toda esta realidad tan alarmante nos
puede dar una idea del porqué Israel, junto a
Estados Unidos, por un lado se oponían a la creación
de la Corte Penal Internacional y por otro lado
luego de ser aprobada solicitan privilegios
especiales como lo es la inmunidad. La realidad es
que el gobierno de Israel, como el de Estados
Unidos, está cometiendo exactamente los crímenes que
esta Corte tiene intención de juzgar: crímenes de
genocidio, crímenes contra la humanidad, crímenes de
guerra y crímenes de agresión.
Me atrevo a decir, sin temor a
equivocarme, que este Israel, es lo que es, sólo
porque el gobierno de Estados Unidos le sigue
militarizando, dolarizando, protegiendo, apoyando y
tolerando en su genocidio contra el pueblo
Palestino. Cabe la salvedad decir que,
prácticamente, esta guerra racista, genocida y de
exterminio contra el pueblo Palestino es realizada
por un gobierno –controlado por sectarios/as
israelitas-judíos/as– que no representa a todo el
pueblo de Israel. Este gobierno terrorista, dirigido
por Ariel Sharon, sigue promoviendo la limpieza
étnica contra Palestina justificada por la ideología
opresora del sionismo.
Para validar estas acciones terroristas de
Israel contra el pueblo de Palestina, los medios de
comunicación y el gobierno de Estados Unidos, le
ofrecen un apoyo incondicional al gobierno de
Israel. Así podemos darnos cuenta de que la campaña
ignominiosa de desinformación, verdades a medias y
el mercadear la imagen ideológica del “Israel
víctima” y de “Palestina terrorista”, sigue siendo
la propaganda del lavado de cerebro. Esta al extremo
de que en la actualidad el holocausto judío se ha
convertido en un producto para mercadear una
ideología de opresión y exclusión contra el pueblo
de Palestina y también contra quienes critiquen a
Israel. Esta construcción socio-política de la
comunicación, es manipuladora y la misma responde a
los intereses de la clase dominante aquí en Estados
Unidos, muy particularmente a los intereses de este
capitalismo neo-liberal y corporativo que se nutre
del expansionismo. En Estados Unidos, los/as
Judíos/as son el grupo “minoritario” más poderoso,
más rico y más influyente en su cabildeo político.
Este grupo tiene tanto poder que pone a bailar al
son de su música a la Rama Legislativa y a la Rama
Ejecutiva.
La censura es tan alarmante que la ideología
practicada por el sionismo-estadounidense, más allá
de controlar –a la mayoría de los medios de
comunicación– no permite ni tolera que critiquen al
gobierno de Israel. Los paralelos son increíbles,
toda crítica contra Israel se cataloga como
“anti-semitista” y toda crítica contra Estados
Unidos como “anti-americana”, “anti-patriótica” o
“de personas mal agradecidas”. La censura impuesta
por estos grupos y la auto-censura que se han
impuesto quienes tienen una obligación de denunciar,
deben ser condenadas como prácticas antidemocráticas
que promueven el terrorismo político. A todo esto se
le agrega la ideología de la derecha religiosa del
cristo-centrismo, que –dentro de su fundamentalismo–
por un lado, también cree que Israel es el pueblo
escogido de Dios, y por otro, que la segunda venida
de Jesucristo será en Israel. Dentro de este
fanatismo, existen unos grupos protestantes que se
identifican como “cristianos/as-sionistas”, quienes
–al igual que los grupos sionistas– sostienen la
tesis errónea de que en la Biblia, Sión es sinónimo
de una tierra que por voluntad divina fue dada al
pueblo de Dios, o sea, a Israel. Por tal razón,
estas personas no sólo promueven el apoyo
incondicional al gobierno de Israel, sino también su
protección incondicional. En este momento, esta
alianza, entre judíos/as sionistas y la derecha
cristiana, es la que prácticamente está moviendo la
agenda que tolera y beneficia a Israel.
Esta agenda genocida contra el pueblo de Palestina
tiene que ser denunciada, condenada y rechazada como
una aberración del cristianismo estadounidense.
Comprendamos que en la práctica actual tanto el
sionismo judío como el sionismo estadounidense son
sinónimos de expansionismo, imperialismo,
colonialismo y genocidio. A mi me parece que la raíz
del problema está en resolver el asunto de los
territorios ocupados y no en solo pedirle a los
grupos palestinos que cesen sus acciones de
violencia contra Israel. Israel debe entregar todos
al pueblo de Palestina todos los territorios
ocupados y permitir el que ellos/as logren su
descolonización e independencia dándole formación al
Estado Palestino. Paz con justicia.

P. Luis Barrios
Iglesia San Romero de Las Américas
New York, New York
Lbarrios@jjay.cuny.edu
19 de junio de 2003



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