www.Lospobresdelatierra.org - Inicio
Enlaces
Correo
 
Búsqueda:



un servicio cortesía de Freefind

-Consejos para las búsquedas-

 

 

Luis Ferrero: Inconformidad es de la mayoría

Vinicio Chacón

Revista Milenio

30 de diciembre del 2004

 

A la edad de Luis Ferrero muchos se dedican a ser abuelos y dejar pasar los segundos, los minutos, las horas, días y años en una patética rezadera.

Este escritor de 74 años, Premio Nacional de Cultura Magón de 1987, ha publicado más de cien libros y en la actualidad prepara la publicación de cuatro más: Joaquín García Monge y el arte plástico costarricense, Los Hombres Jaguar, Los Dioses de Mesoamérica e Imágenes Mesoamericanas.

Recibió a Milenio en el Parque España, a las afueras del Centro Nacional de Cultura, y conversó sobre el sistema educativo costarricense, el panorama político nacional e internacional y el sonado Tratado de Libre Comercio (TLC) de Centroamérica con Estados Unidos.

A través de su experiencia, ¿diría que los costarricenses somos malos lectores?

Actualmente sí. El sistema educativo costarricense crea odio a la lectura, al libro. Cuando yo estuve en la Escuela Porfirio Brenes, la maestra Claudia Brenes nos hacía leer un libro todas las semanas; en esa época leí a Stefan Zweig, a John Dos Pasos... no teníamos una bibliografía obligatoria, leí libros de muy variadas ideologías, temas y tendencias.

En cambio, en la actualidad leen un trocito de un libro, como lectura obligatoria, a veces el trozo más inocuo.

En vida de don Joaquín García Monge, un día estábamos acomodando papeles viejos y me encontré un cuaderno en que llevaba los registros de los libros que editaba. Para un libro había apuntado una edición de 15 mil ejemplares, en ese entonces la población del país no llegaba al medio millón.

En este momento, en que somos más de 4 millones, publicar un libro es una odisea, pero que lo lean son todas las odiseas juntas.

¿Cómo es posible que las editoriales en Costa Rica saquen ediciones de 500 y mil ejemplares y tarden cuatro años en venderlas? Eso es un signo muy desalentador.

¿El que tarde tanto en agotarse una edición se debe sólo a malos hábitos de lectura, o también tiene que ver una deficiente labor de mercadeo?

Se juntan todas las causas, como la falta de promoción de los libros en periódicos, revistas y noticieros. En los periódicos le dan más importancia a la que enseña el ombligo o las nalgas, el libro no tiene ese atractivo para el gran público.

Además, en términos generales el periodismo en Costa Rica es un periodismo light, inofensivo e inocuo, que piensa únicamente en cómo estimular pasiones bajas.

¿A qué considera que ello se deba?

Es un problema complicado. Creo que se debe a varias causas. La primera está en el sistema educativo de Costa Rica, que es un fraude. En segundo lugar, la globalización mercantilista, la tercera causa es que los propietarios de los medios de comunicación imponen restricciones a los periodistas, entonces el periodista, para no quedarse sin empleo y que no lo pongan en una lista negra, tiene que publicar las cositas más livianas.

Esas son las tres causas fundamentales, después viene la formación de los periodistas y el imitar las modas del periodismo gringo. Lo grave y lo preocupante es que en Costa Rica no se puede formar opinión pública, porque no hay medios de comunicación masivos que se interesen.

Por ejemplo Radio Universidad o el Semanario Universidad, en comparación con La Nación o La Extra, tienen una circulación muy reducida. En el SINART no se van a permitir críticas al gobierno, pues son medios oficiales.

Los problemas que tiene Costa Rica en la actualidad siempre los he atribuido al sistema educativo tan deficiente, tan engañoso, tan destructivo del ser humano. A los y las estudiantes los han convertido en simples numerillos consumidores. Eso ha traído la destrucción acelerada de la identidad nacional.

¿Qué opinión le merece la administración de Abel Pacheco en sus primeros dos años?

¿Cuál administración? Pacheco no ha sido administrador, mucho menos Presidente de la República. Oficialmente lleva el título de Presidente, pero no es ni administrador, porque está comprobado que como tal es un desastre igual que como médico, como director del Hospital Psiquiátrico, como vendedor de pantalones, como diputado y ahora Presidente ha sido un solemne fracaso. Él no sabe administrar.

Yo no lo culpo enteramente a él, culpo al sistema, porque desde que se destruyó el sistema educativo todos los puestos claves de la administración pública han caído en manos de mediocres, y el mediocre mientras disfrute de un salario y prebendas como gasolina, viáticos y viajes al extranjero de vez en cuando, se hace el tonto de lo que pase arriba.

Quien sea que llegue a la Casa Presidencial llega con las manos atadas, porque ya son demasiados los compromisos políticos, además de la mediocridad del aparato burocrático. Son muy raras las excepciones de funcionarios que realmente cumplen a cabalidad con la misión de funcionarios públicos.

Se supone que somos una república con tres poderes bien definidos e independientes entre sí; de acuerdo con eso, el Presidente es el que debe ejecutar las leyes que dicte la Asamblea Legislativa, un simple asesor y ejecutor de leyes; pero resulta que el Presidente de Costa Rica se mete hasta a demandar a un periódico. Creen que el presidente es el superman de la película, el mandamás. El presidente es el que debe cumplir con las leyes y eso es lo que menos hacen los presidentes de Costa Rica, las violan constantemente.

Si hablamos de que los presidentes llegan con las manos atadas, qué grado de democracia existe en Costa Rica?

En Costa Rica la palabra “democracia” es una falacia, es una mentira. Lo que existe es “dedocracia”, el dedo es el que señala quién puede ser presidente, quién puede ser diputado, quién puede magistrado, quién puede ser alcalde, quién puede ser hasta chofer de un ministro. La prueba la tenemos en las dos últimas convenciones de la serpiente de dos cabezas, la Unidad Social Cristiana y Liberación Nacional. La elección de candidatos a diputados la realizará un grupito muy cerrado, no el pueblo.

Si uno revisa la historia de Costa Rica, desde el Pacto de Concordia hasta nuestros días no ha habido democracia, lo que ha habido es dedocracia de una oligarquía endogámica que siempre se ha repartido el poder: “Vos vas a ser presidente cuatro años y sosteneme la yegua mientras yo descanso”.

Todos los presidentes de Costa Rica, con algunas pocas excepciones desde Figueres para acá, descienden del Capitán Antonio Acosta de Arévalo y de María de Aguilar, quien por cierto es mi octava o novena abuela.

Un presidente de Costa Rica que fue pariente mío y cuyo nombre me reservo, antes de juramentarse como presidente fue a visitar a mi madre y me propuso ser Ministro de Educación Pública, porque le habían dicho que entre los ministros tuviera parientes.

Yo no acepté, porque ser ministro de Educación es ser ministro de un culebrero, es el peor ministerio que hay en Costa Rica.

Ahí hay que lidiar con políticos, con el poder económico, con los gremios, con todas las deficiencias administrativas, con la iglesia, con todo el mundo.

Son poderes tan fuertes, que el ministro de Educación que quiera hacer algo, no puede. Ahí tenemos el caso de Estela Quesada, ministra de Educación en los años cincuentas. Quiso poner orden en los colegios privados religiosos, en dos tardes la iglesia católica, apostólica y romántica la echó del ministerio.

¿Qué labor cumple la iglesia católica en Costa Rica?

Yo no veo que cumpla ninguna labor, porque estado y religión desde que Constantino oficializó el cristianismo en el Imperio Romano comparten poder y responsabilidades.

¿Entonces el papel de la iglesia ha sido cogobernar?

Sí, pero todo el mundo le echa la culpa al poder político, pero no analizan que también es compartido con el poder religioso. Por ejemplo el caso del Padre Máinor. [El obispo] Sancasimiro estaba furioso con el negociazo que tenía Máinor en Radio María, pero de pronto se silenció todo. Ahí sigue el circo Máinor.

Don Joaquín García Monge fue parte del movimiento de los ácratas, ¿ellos no dejaron algún manifiesto?

Cuando Roberto Brenes Mesén regresó de Chile en 1900, empezó una columna en La Prensa Libre que se llamaba “Mi Corán Iconoclasta”, donde manifestaba su inconformidad con las políticas de la oligarquía cafetalera.

Después regresó también de Chile Joaquín García Monge y se unieron junto con José María Zeledón y jefearon el movimiento de los ácratas en Costa Rica. A ellos se les debe lo que fue Costa Rica en la primera mitad del Siglo XX, no a los cafetaleros ni a los industriales. Por ejemplo, el Himno Nacional tenía una letra totalmente guerrerista, militar cien por ciento. Joaquín García le propuso a Manuel de Jesús Jiménez hacer un concurso para una nueva letra del himno, que ganó José María Zeledón, en 1903, con una letra diametralmente opuesta.

Por otro lado, la educación de Mauro Fernández, de Carlos Gagini, los grandes dirigentes del sistema educativo estuvo influenciada por los ácratas.

Desde los periódicos “Vida y Sociedad”, en 1904, y “La Aurora”, en 1905, García Monge y Brenes Mesén enviaban sus mensajes ácratas y propugnaron la educación integral del ser humano.

Revolucionaron totalmente la educación en Costa Rica. Brenes Mesén introdujo la coeducación al sistema educativo de Costa Rica, eso provocó un escándalo tremendo en Heredia. En sus programas educativos ya incluyó la preocupación de velar por no contaminar el aire o los causes de los ríos.

Ellos formaron a una generación muy valiente, compuesta por Omar Dengo, Carmen Lyra, Rómulo Tovar, Clorito Picado.

Han sido los inconformes los que han hecho las cosas en Costa Rica.

¿Hasta qué punto siente que hoy, en nuestra sociedad, se impone la conformidad?

Vuelvo a señalar al sistema educativo. En el sistema en el que yo me eduqué se incluían una serie principios filosóficos extraordinarios. Primero, el estudiante tenía que ser capaz de razonar y cuestionar su entorno. Segundo, desarrollar alguna capacidad o aptitud para poder valerse por sí mismo; tercero, solidaridad y cuarto quererse y respetarse como ser humano.

El sistema educativo actual, que empezó con las tales reformas de “Lalo” Gámez, impuestas por presión de grupos políticos y económicos, es muy diferente en sus principios.

Primero, el estudiante no debe pensar ni cuestionar, es una botella que debe llenarse con lo que los dirigentes quieren que aprenda. Segundo, el estudiante no debe aprender a defenderse ni trabajar. Si es hijo de papi, papi le resuelve la vida, le consigue un buen puesto. Sino, dedíquese a choricear. Tercero, piense sólo en usted mismo y cuarto, usted es un infeliz porque no tiene ropa de marca: consuma, consuma, consuma.

Soy partidario de los avances tecnológicos, trabajo mucho en computadora, creo que no nos debemos anclar en el pasado, pero tenemos que conocer bien el pasado para entender el presente, para tirarnos hacia el futuro.

Orwell dijo que quien controla el pasado controla el futuro, y quien controla el presente controla el pasado.

Sí, Orwell en “1984”. Ahora en Costa Rica hay un señorón que es el dueño prácticamente de todas las estaciones de radio de Costa Rica. Él es accionista de la televisora de más audiencia y de los periódicos de mayor circulación. Conversando con él hace como año y medio me dijo: “el que controla los medios de comunicación controla el poder”. No aparece como dueño, aparece el Grupo Sama, pero todos sabemos que el Grupo Sama es Oscar Arias.

Junto con la Iglesia...

No, es que la Iglesia es un instrumentillo de Oscar. Él y su hermano [Rodrigo] controlan la mayoría de acciones del Grupo Sama. Insisto en que Iglesia y poder están colegiados para gobernar o desgobernar.

¿Qué representa Oscar Arias?

Como ser humano, para mí es como cualquier vecino. Como hombre ambicioso y prepotente, es un ser nefasto para el país.

Hablamos de que el sistema educativo promueve la conformidad, ¿dónde se pueden encontrar los inconformes?

Soy optimista por mi contacto con la juventud rural. Encuentro que hay muy buenas semillas. Creo que esos jóvenes son bastante inconformes. En la juventud del área metropolitana no veo inconformidad, me parece que están más pendientes del DVD y en la ropa de marca. Eso lo digo por lo que veo en las calles.

La inconformidad ha venido creciendo en todo el mundo, por la televisión se han visto grandes manifestaciones contra la globalización en lugares muy distintos del planeta.

Si los políticos y el poder económico siguen empecinados en esta deshumanización, la inconformidad seguirá creciendo. Yo soy muy optimista y creo que vendrá la rebeldía. Tomará forma según las características de los países, en algunos en forma muy violenta, como el caso de Haití o como se preludia en Venezuela. En otros puede ser como hizo Gandhi, con la desobediencia civil, pregonada por Thoreau, en otros por otros medios que ahora no se me ocurren, porque la mente humana es capaz de crear todos los medios posibles.

En el fondo, toda la inconformidad es la gota de lo que yo llamo eutopía. Viene de dos palabras griegas: eus, bien nacido; topía, el país soñado. Todas las utopías son dictatoriales. Los ácratas, en cambio eran eutopistas, creadores.

¿Qué le espera al mundo si George Bush gana las elecciones en noviembre?

Un paso más en la globalización esclavizadora, un retroceso a los tiempos medievales.

¿Qué opinión le merece la manera cómo se negoció y la manera como se trata en la Asamblea Legislativa el Tratado de Libre Comercio?

¿Es libre? Yo no veo libertad en ningún aspecto. La forma cómo se negoció recuerda reuniones de brujas y brujos, en secreto y llenas misterio para que el pueblo no se entere, que reciban el producto que hemos fabricado y les damos algunas ventajitas, como un chocolate. Pero lo fundamental del tratado es favorecer los grandes intereses económicos transnacionales, convertir a nuestros países en consumidores. Desgraciadamente creo que lo van a aprobar, porque el pueblo es muy pasivo, no quiere moverse para nada, porque se ha perdido el sentimiento de solidaridad.

El Ministerio de Comercio Exterior tiene los medios de comunicación y gastan los millones en anuncios de televisión.

Yo estoy dispuesto a asistir a la manifestación en contra del TLC. Ya sé que lo que puedo caminar es un kilómetro, pero en ese kilómetro hacer un poquito de bulto, para que vean que si se aprueba no es con la voluntad de todos, que hay oposición.

¿Cuál sería en su opinión y la actitud deseable de los y las costarricenses a la hora de ir a votar en las próximas elecciones?

Ir a votar por cualquiera menos por Oscar Arias. Si no tienen confianza en nadie, que anule el voto, que es un voto de protesta, pero que no se abstenga porque el abstencionismo es alcahuetear.

Aunque se vote por un partido minoritario que no gane, ése es un voto que se le resta a la oligarquía y al poder económico.

Actualmente la inconformidad no es de unos cuantos, es de la mayoría.

Hay que recordar que ningún gobernante llegó al poder en la historia de Costa Rica con más apoyo popular que Tinoco. Tenía más del 90% de apoyo y a los 18 meses el pueblo lo echó. ¿Quién garantiza que a Oscar Arias no le pase lo mismo?, como dice la canción: “Quizás, quizás, quizás”.

Tengo optimismo y esperanza en que la juventud, especialmente la rural, venga a poner orden en este caos que vive Costa Rica.

 

Permitida la reproducción parcial o total siempre y cuando se citen las fuentes. Copyleft ©2003-2005. Los pobres de la tierra.org - San José, Costa Rica.


Volver arriba