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Entrevista a Aram Aharonian, vicepresidente de Telesur, Aram Aharonian:

"Telesur está tomada por ineptos, contrarrevolucionarios en el amplio sentido de la palabra"

Eloy Pardo

ALAI, América Latina en Movimiento

Enero 2009

 

A tres años del nacimiento de Telesur, el primer proyecto de televisora con vocación latinoamericanista, Aram Aharonian, fundador de la idea y co-partícipe de todas las decisiones del canal hasta diciembre último, sostiene que las cosas no funcionan como debieran, tanto por factores exteriores (detención del periodista Fredy Muñoz en Colombia, entre otras amenazas) como de orden interno. Sin embargo, Aharonian es más crítico con las propias políticas del canal. Denuncia su estatismo y falta de democracia, así como los yerros de la izquierda latinoamericana.

Telesur es hoy un medio de comunicación de calidad, en contraste con un panorama acrítico y manipulador. Pero su poca incidencia social lo convierte en marginal. Según Aharonian, su mayor problema es que, en un contexto de gran competitividad mercantil, este canal no ha sabido convertirse en representante de las transformaciones que se están dando en América Latina, a nivel social, político y económico. En Caracas, Mundo Hispano tuvo la oportunidad de intercambiar impresiones con este experto en comunicación.

- Telesur se diferencia de los demás medios por su acercamiento humano…

Telesur es una apuesta revolucionaria. Una forma y un intento de cambiar los paradigmas para romper con más de 500 años de verse con ojos extranjeros y empezar a verse con ojos propios, latinoamericanos, que representen los intereses de la región. Volver a ganar la autoestima de los latinoamericanos, ir a la recuperación de la memoria histórica para saber de dónde venimos y saber adónde vamos, porque si no, el destino siempre nos lo impondrán los de afuera. El planteamiento es marcativo porque también va a otra propuesta: la de definir qué es lo alternativo.

- ¿Y qué es?

Algunos nos han querido convencer de que lo alternativo debe ser sinónimo de marginal. De que los movimientos sociales, populares, la izquierda, lo que necesitan es tener pequeños semanarios o pequeñas radios comunitarias. Ése es el paradigma de lo marginal. De que para ser alternativo al mensaje hegemónico del norte no se puede ser masivo, sino que hay que ser marginal. Lo que se nos dice es que debemos seguir en ese pequeño nicho para siempre. Pero para ser realmente alternativo al mensaje hegemónico se debe ser masivo.

- Y el problema es que eso no lo asuma esa izquierda alternativa…

Hay otro problema añadido: que seguimos creyendo que nuestra idiosincrasia debe ser parecida a la anglosajona. Nos mostramos con esas corbatas y trajes, a pesar de que sabemos que el latinoamericano es informal, coloquial.

Con esa negativa a representar nuestra forma de ser renunciamos a entrar en el hogar de la gente! Por otro lado, a pesar de lo que digan algunos imbéciles, CNN es un excelente canal de TV, con una concepción que cumple perfectamente con la misión de desinformar o informar de lo que ellos quieren. El error es copiarlos a ellos, de creer que para ser competitivos hay que imitar las formas del enemigo. Telesur sabe que en pocos años todo ha cambiado. Que hoy, al contrario que antes, CNN emite las imágenes de todos los presidentes, incluso quienes no son afines al Departamento de Estado del Presidente de EEUU. ¡Emitieron desde los ceremoniales indígenas de investidura de Evo Morales hasta los discursos de Daniel Ortega en la ONU. ¿Por qué? Porque CNN sabe que si ellos no lo dan, la gente tiene la opción de ir a Telesur a verlo.

- Protegen su hegemonía cultural, para hablar en términos de Gramsci…

Un nuevo canal de televisión no sirve para nada si no tiene contenidos y formatos nuevos. Si no lo entendemos, estaremos condenados a ver El Chavo del Ocho y Walt Disney hasta el último día de nuestras vidas. Falta una fábrica de contenidos latinoamericanos. Lo que la gente necesita son documentales, filmografía, cultura, entretenimiento en el mejor sentido de la palabra, telenovelas o deportes, con perspectiva latinoamericana. Por otra parte, las redes de distribución de las señales están en manos del enemigo. Si no apostamos por la democratización del espectro radioeléctrico, que quiere decir más espacio público que privado, nunca vamos a llegar a nadie tampoco. Nos quedaremos en un mero ejercicio onanista. Porque en lugar de vernos 100 millones de personas, nos estarán viendo 100.000.

- ¿Una élite cultural?

No. Ni siquiera cultural. ¡Porque no tiene acceso a la cultura tampoco! El problema es que no llega ni el mensaje ni la señal. Y hay que anclar a los televidentes con producciones que les interesen, revirtiendo, por ejemplo, el concepto de telenovela reaccionaria para convertirla en una telenovela progresista. El informativo debe ser un plus. En realidad, un elemento de “zapping”. Uno no se pasa todo el día mirando informativos. Es una equivocación que Telesur lo base todo en dar noticias, yo no sé si por mediocridad o por “sabotajista”. En todo caso es un error conceptual.

- ¿Necesita Telesur estrellas mediáticas, como Maradona, pues?

Maradona podría presentar 15 minutos semanales… O el subcomandante Marcos...¡Pero no! En la izquierda siempre se ha pensado que todo es cuestión de dinero para poder producir algo. Hoy los costos de producción han bajado mucho. Así que el problema es mental. Seguimos estando dominados conceptualmente, por más que le pongamos consignas revolucionarias, en la creencia de que éstas lo solucionan todo. El desafío es el de informar y formar. La idea debe ser trabajar colectivamente y combatir el individualismo.

- Informando y formando.

En América Latina no sabemos lo que es la formación de ciudadanía. Hablamos de movimientos sociales. Pero con el concepto gringo de la comunicación que se tiene ahora, en donde se obvia a los negros o a los indios, seguiremos mirando América Latina con ojos extranjeros. Algunos creen que pasando única mente un discurso de Chávez o de Fidel se formará una alternativa. Pero lo que se necesita es una visión permanente y transversal en toda la programación. Y hay que fomentar el modelo de trabajo colectivo en lugar de seguir el modelo norteamericano de estrellitas, de individualidades que compiten, camuflado de lenguaje revolucionario, repitiendo consignas.

- Tres años son pocos para crear una resistencia, interna y externa, al panorama incomunicativo actual...

Sí, pero ya ha habido muchos errores. Porque en lugar de apostar por el continente, por la gente que comparte nuestros propios conceptos, que son revolucionarios, populares, latinoamericanos, se hacen convenios con trasnacionales como Mediapro o Telefónica.

- ¿Es un problema de libro de estilo?

No. Lo que falta es una rigurosidad de conciencia con el proyecto. Se supone que es una empresa multiestatal latinoamericana. Pero aún no lo es. Es una empresa venezolana, controlada por gente a la que le interesa manejar presupuestos y no proyectos. Tiene que ver con la lucha interna propia que se vive en el Gobierno de Venezuela. Telesur ha involucionado mucho en el último año, con una confusión muy venezolana de creer que la tecnología lo soluciona todo. Pero la tecnología no hace nada de por sí. No se ha entendido que lo esencial es formar cuadros y ser coherente con las propuestas y las líneas planteadas.

- Plantea pues que en Telesur no trabaja gente coherente con esta televisión: ¿cómo y quien entra a trabajar?

Los amigos de algunos…

- Mal método…

Sí. E incluso se ha hecho todo lo posible para que los mejores cuadros que trajimos de América Latina se fueran yendo. En lugar de ser un semillero de gente joven de América Latina. Las posibilidades de entender lo que es un proceso de integración pasa por lo comunicacional. Antes, el enemigo necesitó fuerzas armadas para imponer sus ideas. Hoy necesita medios de comunicación. Lo último que pasó en Argentina ratifica que los medios son la punta de lanza de la imposición de políticas que son del agrado de las trasnacionales. Si no entendemos eso, si no entendemos que no es con publicidad como se contrarresta al enemigo, no sabremos combatir en una batalla de ideas.

- ¿Qué entendemos por batalla de ideas aquí?

El tejer un proyecto latinoamericano alternativo al neoliberalismo. Hoy en día la verdadera izquierda está en los movimientos sociales que empujan a los gobiernos, que pueden ser más o menos reformistas, meros administradores temporales que no tienen el verdadero poder. Esa misma timidez en tomar decisiones ha hecho que algunos gobiernos no hayan hecho frente al capital especulativo. En América Latina lo que ha fallado es el capitalismo, no el socialismo. La última experiencia neoliberal ha dejado 300 millones de latinoamericanos en exclusión total, gente que habita el territorio pero que no tiene documentación, ni derecho a educación, ni a salud, ni a nutrición. La pregunta es si la Revolución se puede hacer gracias a una televisora. Y la respuesta es que ésta no va hacer el proceso de cambio, sino que va a coadyuvar con el mismo. Telesur debe ser plural, brindando variados enfoques sobre un mismo hecho para que la gente pueda sacar sus propias conclusiones y tener esa capacidad de decidir por sí sola su futuro. Los medios de siempre desprecian la ciudadanía. Telesur debe tener un respeto permanente por la gente.

- Pero esta idea no la enseñan en las facultades…

En América Latina se han graduado miles y miles de comunicadores sociales que tendrán una gran capacidad para manejar un taxi, pero que están totalmente divorciados de la realidad tecnológica del mundo y de la realidad social de su propio país. Hay señores y señoritas que hacen cinco años de universidad para poder moverse en televisión. Hoy un título de comunicación social no sirve para nada.

- ¿Cómo debería ser un buen comunicador social?

Ante todo debe conocer su sociedad. Y coadyuvar en la idea de informar y formar ciudadanía. Lo podemos disfrazar de lo que se quiera. De hacerles creer que son un poder y acá hay muchos imbéciles que se creen que siendo asalariados son un poder. ¡El periodista que no está consubstanciado con su sociedad no sirve para nada! ¡Solo puede repetir consignas!

- El comunicador social debe ser abierto de mente…

La xenofobia, el cerrar puertas a los demás, cosas tan en boga de manera subyacente en las mentes de tantos comunicadores, son conceptos a excluir. Yo soy uruguayo y vivo acá desde hace veinte años. Yo entiendo la sociedad de acá, pero no renuncio a mi nacionalidad. Le voy a dar tres ejemplos de cerrazón. El 13 de abril de 2002, cuando el golpe de Estado contra Chávez, la gente en Caracas salió a la calle a pedir el retorno del Presidente. 640 radios y 47 televisoras privadas se abstuvieron de dar esa información. Se dedicaron a poner música y dibujos animados. Y creyeron que así nadie se enteraría de nada. Pero la vieja tecnología del radio bemba, Internet, los SMS, el boca-oreja, lograron ir más allá de todo eso. Ellos creían en la idea de que si la televisión no lo dice, no existe. Para nada. La televisión no lo dijo y eso existió. Segundo ejemplo: los diarios bolivianos descalificaron racial, social y culturalmente a Evo Morales. A pesar de eso obtiene el 53% de los votos. Tercer ejemplo: en Ecuador, uno de los países en los que más se ve Telesur, Correa venció pese a que todos los medios de comunicación habían sido privatizados y respondían a favor de Noboa, su adversario. Las falsas verdades de muchos medios, cuando contrastan con la realidad cotidiana de la gente, se caen solitas. La gente ha aprendido a leer entrelíneas los medios.

- ¿Si Telesur logra entender este tam-tam social llegará a ser la TV de los pueblos?

Claro. Son pueblos con distintas formas, hay una diversidad de gentes, de posiciones. Entender el pluralismo no quiere decir darle tribuna al enemigo, sino darle tribuna a todas las posiciones que se acerquen a la cosa popular, a la cosa nacional, a la cosa de la integración. Quienes entendieron el peligro de Telesur fueron los responsables del Departamento de Estado de EEUU. Antes de que saliéramos, ya nos prohibieron. Ellos vieron la amenaza. Y reaccionaron cambiando los criterios de CNN. TVE también cambió. A Telesur no la están matando afuera, sino por dentro, gente que no entiende su real significado.

- ¿Está diciendo que en Telesur hay gente que podría estar en CNN?

Hay gente con mentalidad de CNN que mañana se irá a la CNN, si les llaman. No les importa el compromiso. En Telesur hay gente que está siendo apartada, pues se considera que no cumple con esos criterios, seguramente porque creyeron que era algo más que un trabajo, que era un proyecto para la democratización. El programa más visto de la mañana, ‘Agenda del Sur’, fue tildado de tedioso y sustituido. Hay gente que vale mucho, que toca temas a fondo, pero que está ahora parada porque se les niegan espacios.

- Parece que Telesur debe limpiar la casa por dentro

Hay que limpiar totalmente la casa por dentro. Telesur está tomada por ineptos, contrarrevolucionarios en el amplio sentido de la palabra: gente que recita consignas para parecer revolucionarios pero que no tienen la menor idea de qué se trata.

- Gente sin pensamiento propio

Si la Revolución es una consigna, no es nada.

- ¿Ve una Telesur a largo plazo?

No. Si no cambia mucho, se limitará a ser –como es hora- una televisión internacional del Gobierno de Venezuela en lugar de una empresa multiestatal. Es inmoral que el Ministro de Información de Venezuela sea el presidente del canal y lo maneje discrecionalmente.

- Son dos funciones diferentes…

Él firma los cheques. ¿Qué autonomía puede tener Telesur así? Acá hay una confusión que se quiso manipular. Se habló de una conspiración contra el proyecto, pero en realidad la conspiración es contra el proyecto multiestatal, plural, diverso que quiso ser.

- Ya Chávez debe darse cuenta de que Telesur no acaba de arrancar…

Él lee los informes que le mandan. El medio tiene 100.000 televidentes diarios y él habla de 50 millones.

- Es evidente que no los tiene.

Con Telefonica se hizo un convenio por más de un millón de euros anuales que finalmente cayó. Pero los asesores sí cobraron. El costo del asesoramiento de Mediapro ascendió a más de medio millón de euros. Dinero perdido, porque no ha servido para nada. Respeto profesionalmente a los chicos de Mediapro, pero no tienen absolutamente nada que ver con Telesur.

- Les interesa el dinero

¡Me parece muy bien! Si la integración de América Latina les reporta un 30% de beneficios sí les interesará la integración. Pero nunca verán la integración con ojos latinoamericanistas. La sociedad española es muy diferente a la de América Latina. La realidad de un señor de Mediapro no tendrá nunca que ver con la realidad venezolana, colombiana, argentina, brasileña... Telesur nació para ser un medio revolucionario.

- ¿Soluciones?

Prescindir de 250 personas. Es la única forma de cambiar la televisión. Es un canal chico con 450 personas, en dónde el nivel de especialización es de -10.

- ¿Un medio muy burocrático?

Sí, porque hay altos funcionarios que creen que la información es estática y no dinámica. ¿Pedirle permiso a un ministro para ver si se da una información? Ese no es el modelo.

- Se han cometido errores…

Yo tengo 62 años y cuando fundamos Telesur dije que yo iba a estar en el proyecto dos o tres años, que los viejos ya hicimos muchas cagadas y eran los jóvenes los que debían hacer las suyas propias. Lo primero que hizo el señor ministro y presidente del canal fue echar a la gente que creó Telesur, que venía de toda América Latina. Y se rodeó de burócratas venezolanos a su servicio, que venían de la televisión privada.

- Usted es aún vicepresidente, ¿no puede remediar las cosas?

Soy Vicepresidente de un Directorio que no es convocado nunca y que puede ser cambiado cuando el ministro quiera: el único accionista es el ministerio que está a su cargo. A mí no me interesan los cargos, me interesan los proyectos. Hace años dijeron que estábamos locos al querer hacer una televisión latinoamericana, el sueño de tantos. Demostramos que era posible. Quizá no nos dimos cuenta de que los enemigos no estaban sólo afuera.

- Eloy Pardo, Mundo Hispano

 

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