Medios de comunicación en unas pocas manos

Ignacio Ramonet

Le Monde Diplomatique

diciembre 2002



Traducido para Rebelión por Rocío Anguiano

La irrupción de Internet y la revolución digital han
provocado en el campo de los medios de comunicación un
traumatismo inédito (1). Movidos por las ansias de
poder y las perspectivas de dinero fácil, mastodontes
industriales procedentes de sectores como la
electricidad, la informática, el armamento, la
construcción, la telefonía y el agua se han
precipitado sobre el sector de la información,
levantando rápidamente grandes imperios y pisoteando,
de paso, algunos valores fundamentales, empezando por
la preocupación por proporcionar una información de
calidad.

En todo el mundo, gigantescos conglomerados se
apoderan de los medios de comunicación. En Estados
Unidos, donde las normas contra las concentraciones en
el campo audiovisual se abolieron en febrero de 2002,
America Online ha comprado Nestcape, la revista Time,
la Warner Bros y la cadena de información CNN; General
Electric, la empresa mundial más importante por su
capitalización bursátil, se ha hecho con la NBC; la
firma Microsoft de Bill Gates reina en el mercado de
los programas informáticos y quiere conquistar el de
los videojuegos con su consola X- Box, mientras que
con su agencia Corbis domina el mercado de la
fotografía de prensa; la News Corporation de Rupert
Murdoch ha asumido el control de algunos de los
periódicos británicos y estadounidenses de mayor
difusión (The Times, The Sun, The New York Post) y
posee una red de televisión por satélite (BskyB), una
de las cadenas de televisión de Estados Unidos (Fox) y
una de las principales empresas de producción de
películas (20th Century Fox).

En Europa, Bertelsmann, la mayor editorial del mundo,
ha adquirido RTL Group y controla actualmente en
Francia la cadena de radio RTL y la cadena de
televisión M6; Silvio Berlusconi posee las tres
cadenas privadas de televisión más importantes de
Italia y controla, como Presidente del Consejo, el
conjunto de las cadenas públicas; en España, el Grupo
Prisa controla el diario El País, la Cadena SER, el
canal codificado Canal Plus y un polo de editoriales.

En Francia, la crisis del mercado de la publicidad, la
caída en las ventas de periódicos y la llegada de los
diarios gratuitos han llevado al reagrupamiento de las
publicaciones periódicas, favoreciendo la entrada de
industriales en el capital de las sociedades de prensa
que se encuentran en dificultades. En este contexto,
el desmantelamiento de Vivendi Universal Publishing
(VUP) ha provocado un cambio radical. El grupo
Dassault, presidido por Serge Dassault, hombre de
derechas que obtuvo la alcaldía con los votos del
Frente Nacional y que ya controla Le Figaro y
numerosos periódicos regionales, ha podido adquirir de
este modo el semanario L'Express, la revista Expansion
y catorce publicaciones más, convirtiéndose, mediante
la empresa Socpresse, en el primer grupo de prensa del
país.

Por otra parte, el grupo Lagardère, presidido por
Jean-Luc Lagardère, hombre igualmente de derechas,
próximo a Jacques Chirac, que constituye el principal
editor de Francia (Hachette, Fayard, Grasset, Stock,
etc.) y que ya posee diversos periódicos regionales
(Nice-Matin, La Provence), domina el sector de las
revistas (Paris Macht, Elle, Tele 7 Jours, Pariscope,
etc.) y controla la distribución de periódicos a
través de la red de quioscos Relay y de las Nouvelles
Messageries de la Presse Parisienne (MNPP), ha
comprado el polo editorial VUP (Larousse, Robert
Laffont, Bordas, etc.), convirtiéndose en uno de los
gigantes europeos de la comunicación y no oculta sus
deseos de absorber bien Canal Plus o bien la cadena de
televisión pública France 2.

Estos dos grupos –Dassault y Lagardère- tiene en común
la inquietante particularidad de haberse constituido
en torno a una empresa central dedicada a la actividad
militar (aviones de caza, helicópteros, mísiles,
cohetes, satélites, etc.). El viejo temor se ha hecho
realidad: algunos de los principales medios de
comunicación están ya en manos de los vendedores de
cañones. En este momento en el que se producen las
tensiones con Irak, es de imaginar que estos medios de
comunicación no se opondrán enérgicamente a una
intervención militar contra Bagdad.

El apetito voraz de los nuevos señores de la
comunicación ha llevado a otras publicaciones a buscar
una orientación crítica para poder escapar a su
control. El grupo Le Monde (2), por ejemplo, se ha
aproximado recientemente a las Publications de la Vie
Catholique (Télérama, La Vie) adquiriendo el 30% del
capital, así como al semanario Le Nouvel Observateur,
y proyecta colocar una parte de su capital en bolsa.

Todas estas concentraciones amenazan el pluralismo de
la prensa y la democracia. Llevan a privilegiar la
rentabilidad y a situar en los puestos de mando a
gestores cuya principal preocupación es la de
responder a las exigencias de los fondos de inversión
que poseen una parte del capital. Estos "fondos basan
sus estimaciones en tasas de inversión comprendidas
entre el 20% y el 50% según el nivel de riesgo de los
activos, y puesto que la prensa se considera como un
sector más bien arriesgado" no vacilan en exigir
"despidos de personal" (3).

Uno de los derechos más preciados del ser humano es el
de comunicar libremente sus ideas y opiniones. En las
sociedades democráticas, la libertad de expresión no
solo es una garantía, sino que va acompañada de otro
derecho fundamental: el derecho a estar bien
informado. Ahora bien, la concentración de los medios
de comunicación mediante la fusión de periódicos antes
independientes en el seno de grupos que se han
convertido en hegemónicos ponen en peligro ese
derecho. ¿Deben los ciudadanos permitir este atentado
contra la libertad de prensa?. ¿Pueden aceptar que la
información se convierta en una simple mercancía?

Notas

(1) Véase La Tyrannie de la communication, Folio
Actuel, nº 92, París, 2001.

(2) Este grupo posee el 51% del capital de Le Monde
Diplomatique SA; controla, además del diario Le Monde,
las revistas Courrier international, Cahiers du cinéma
y el diario regional Midi libre.

(3) Stratégies, París, 30 de noviembre de 2001.


http://www.rebelion.org/medios/ramonet311202.htm


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