El negocio mediático está en decadencia en EE.UU. :

La gente está dejando de creer en los medios

Ernesto Carmona

Adital - Rebelión

9 de abril de 2004

 


La "industria periodística" estadounidense sigue "cuesta abajo en la rodada". La causa radica en su mala calidad informativa y sus frecuentes mentiras, según la primera versión anual del nuevo informe académico "The state of the news media 2004", emitido por el "Proyecto para la Excelencia del Periodismo", una iniciativa de investigación respaldada por la Universidad de Columbia, cuyos resultados pueden consultarse – en inglés – en http://www.journalism.org y http://www.stateofthenewsmedia.org.

El estudio de 500 páginas indica que el periodismo estadounidense del siglo XXI se encuentra en un estado lamentable, "del que sólo parecen salvarse los medios alternativos, aquellos que operan en Internet y las cabeceras concentradas en comunidades como la hispana", comentó Pedro Rodríguez, corresponsal en Washington del diario derechista español ABC.

"Big medios": panorama pesimista

Los grandes medios – diarios y televisión – se enfrentan a una situación nada optimista. La circulación de la prensa escrita cayó en un 11% desde 1990, en tanto el "rating" o sintonía de noticiarios de TV abierta se redujo en el 34% en la última década. Las grandes corporaciones de TV que explotan el negocio de la "noticia", es decir, los servicios "pagados" por suscripción vía cable, como las cadenas Fox News, CNN y MSNBC, no incrementaron sus consumidores abonados a tales "sistemas informativos", a pesar de "las grandes noticias acumuladas desde 2001", y en el mejor de los casos, mantuvieron estancado el universo de su clientela, señala el informe.

El documento atribuye parcialmente al menor interés ciudadano por los grandes diarios a las transformaciones acaecidas para todos los medios de comunicación, comparables al trauma que provocó la irrupción del telégrafo o de la televisión, pero esta argumentación pierde consistencia cuando se contrasta con el aumento de la circulación de los diarios en lengua española que también existen en el país. Por lo demás, el fenómeno del cambio y transformación tecnológica no fue exclusivo de EE.UU., sino que se dio en todo el planeta.

La razón más importante, a la hora de explicar la decadencia de los medios, se encuentra más bien en la pérdida creciente de su credibilidad pública.

Castigo por "calidad cero"

Los lectores parecen estar pasándoles sus propias facturas a los grandes diarios por los fraudes en que incurrieron periodistas "famosos", incluso más de uno nominado al Pulitzer, como Jayson Blair, de The New York Times; y Jack Kelly, de USA Today, aparte de otros casos de invención de reportajes y de noticias que se dieron en el Boston Globe, New Republic y Chicago Tribune.

Las mentiras fabricadas por muchos medios de comunicación importantes convirtieron en ciencia-ficción o en un recuerdo increíble para la historia de la profesión, las grandes hazañas periodísticas del pasado reciente, como la investigación del "caso de espionaje Watergate" de la década del 70. Hoy, la industria de la comunicación pierde audiencia, deteriora su escasa calidad y emplea cada vez a menos periodistas, a causa del desempleo que provocan las frecuentes fusiones de grandes corporaciones propietarias de medios.

Carl Berstein y Bob Woodard, entonces dos jóvenes reporteros, contaron con el respaldo de sus jefes y de la empresa editora del The Washington Post para llevar adelante su investigación periodística. Sin proponérselo, lograron aumentar la venta de diarios sin necesidad de mentir, haciendo circular millones de ejemplares extras del periódico y – de paso– sacaron de la escena al Presidente Richard Nixon, a la vez que derrotaron los esfuerzos de su poderoso gobierno por acallar en la prensa las incidencias del célebre caso del espionaje republicano contra los demócratas.

"¡Más 'periodista' eres tú!"

Los contenidos de la "industria" hoy apuestan a la frivolidad, al chismorreo y a la superficialidad. Más bien impera la "calidad cero", con una oferta desmedida de contravalores opuestos a la ética periodística más elemental – en desmedro de la verdad –, llegándose últimamente a "fabricar" noticias que jamás existieron.

La desfachatez de mentir sin escrúpulos es también un fenómeno "copiado" por la prensa latinoamericana, en particular en los diarios afiliados a la Sociedad Interamericana de Prensa (SIP), como la cadena El Mercurio y la Tercera, ambos de Chile, entre muchos otros. Las actividades de Unesco relacionadas con el periodismo tienen a las grandes empresas mediáticas como principales financistas, bajo la figura del "sponsor", quienes terminaron orientado políticamente las actividades vinculadas al periodismo que sustenta la agencia de Naciones Unidas. La simbiosis SIP-Unesco premia hoy este antimodelo de "periodismo", galardona a "agentes de inteligencia" y a agitadores pro estadounidenses rentados, a quienes convierte en "periodistas" y a veces, además, en "poetas", como el cubano Raúl Rivero.

En muchos países latinoamericanos, la profesión de "periodista" está perdiendo aceleradamente su antiguo prestigio. Los manifestantes y otros protagonistas de las noticias auténticas –que luego serán deformadas por los medios– hoy lanzan piedras a las cámaras de TV y corretean a golpe limpio a muchos periodistas. Así como la otrora respetable "profesión más antigua del mundo" perdió su gran influencia política adquirida en las cortes europeas del siglo XVIII y XIX, el periodismo del siglo XXI también pierde terreno. Si una cortesana hoy no es más que una simple "puta", en República Dominicana el sustantivo "periodista" suena como un insulto de lo peor: "¡Más 'periodista' serás tú!", le espetó un entrevistado a un animador de TV de Santo Domingo cuando el presentador calificó a un amigo suyo como "distinguido... periodista", con la intención de elogiar a José Rafael Vargas, secretario general de la Federación Latinoamericana de Periodistas (Felap).

Hablan las cifras

El público de EE.UU. abandona su credibilidad por la gran prensa. Según los datos del estudio mediático 2004, los estadounidenses que valoran positivamente la profesionalidad de los medios de comunicación cayeron del 72% en 1985 al 49% en 2002.

La percepción popular de que los periodistas hacen todo lo posible por ocultar sus errores, creció – por el contrario – del 13% al 67% en el mismo período. "A medida que se fragmentan las audiencias y se reduce el personal de planta de las redacciones, se continúa erosionando la confianza del público", aseguró Tom Rosenstiel, director del "Proyecto para la Excelencia del Periodismo".

Los periódicos de Estados Unidos prescindieron de 2.200 profesionales de la información respecto a los niveles de empleo de 1990, en tanto los servicios informativos de las grandes cadenas cuentan hoy con un tercio menos de periodistas que en 1985. El semanario "Newsweek", para citar un ejemplo, redujo su redacción a la mitad del personal durante los últimos veinte años.

La radio es el sector que hoy exhibe la mayor concentración de la propiedad y, al mismo tiempo, genera los mayores volúmenes de desempleo de periodistas. Clear Channel Communications, de San Antonio, Texas, concentra aproximadamente 1.270 estaciones en EE.UU. y otras 240 estaciones en el exterior, después de tener no más de 40 emisoras en 1996. La actividad de todas las radios del país del norte redujo masivamente sus plantillas periodísticas, al punto que hoy opera en todo el territorio con apenas el 56% de los periodistas que poseía entre 1994 y 2001.

"Calidad cero"

Como resultado de los recortes de personal profesional desaparecieron los controles internos de calidad informativa. Ya no existe interés en contrastar versiones de diferentes fuentes sobre un mismo tema, ni de contextualizar noticias, quizás porque los pocos periodistas que laboran en los medios están recargados de trabajo, cubriendo cada vez mayores frentes informativos. Aunque todavía sobrevive algún periodismo de cierta calidad, se encuentra más bien en Internet. En los últimos años se ha producido una explosión de contenidos triviales y subjetivos, con una inclinación casi enfermiza hacia el mundo de la farándula y la cobertura de los llamados "sucesos" o hechos de corte policial.

Pero cuando una muchedumbre exaltada asesina a soldados estadounidenses y luego deshonra sus cadáveres, como ocurrió en el pasado en Somalia y en estos días en el Irak invadido, entonces la prensa oculta esas imágenes para "no herir susceptibilidades", sea por auto censura, imposición del gobierno o ambas. Así, se aplica la misma receta que a las víctimas civiles, mujeres y niños de los bombardeos indiscriminados y periodistas asesinados por soldados estadounidenses, imágenes que jamás son exhibidas por las grandes cadenas por "inconvenientes".

El informe consigna que en este clima de mediocridad las nuevas inversiones en medios de comunicación en EE.UU. se concentran más en la distribución y presentación de noticias que en la búsqueda de información, en privilegiar los salarios de los presentadores y "hombres ancla" que en mejorar los ingresos de los trabajadores de la información, bajo el imperio del nuevo concepto de que son "las caras las que venden noticias", en detrimento de la calidad del trabajo profesional de los periodistas.

Según el análisis de los contenidos investigados para el estudio 2004, el 68% de las historias repetidas hasta el cansancio por los canales informativos pagados carecen de datos originales y presentan un evidente énfasis en la velocidad en perjuicio de la exactitud, característica que también reproducen las versiones "on line" de estos mismos medios. Los autores del análisis insistieron en que el buen periodismo hoy es más necesario, y a la vez más difícil, que nunca.

* Ernesto Carmona es periodista chileno, secretario ejecutivo de la Comisión de Atentados a Periodistas (Ciap), de la Federación Latinoamericana de Periodistas (Felap). Artículo enviado por Paralelo 21/Radio Universidad de Guadalajara, México.


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